Los dos apuestos hombres miraron con desdén a la sensual mujer, no es que fuera fea, era que no tenía valor como mujer ni como persona, era caprichosa, perversa y no dudaba en hacer en las peores bajezas para conseguir lo que quería
— Somos hombres casados, ninguno de nosotros podría invitarte a salir, estamos enamorados de nuestras esposas, incluso Raymundo está por tener un bebé — Danilo aclaró con una sonrisa sarcástica, lo que hizo a Bianca ponerse roja de vergüenza
— Bueno, recuerdo que Da