Me levanté de la silla y fui a caminar por el jardín. Me gustaba el olor a césped mojado; de hecho, era uno de mis olores favoritos. Mientras caminaba, acariciaba mi vientre; mi pequeño niño se ponía muy inquieto cuando daba esos pequeños paseos. Era obvio que también le gustaba el olor.
— ¡Qué hermosa te ves! — me dijo Erick detrás mío.
Yo me quedé helada; aquella voz me hacía querer correr lejos del lugar.
— Ahora podemos estar juntos los tres — me dijo Erick.
Yo me di la vuelta de inmedi