Entre a la habitación me saque el saco de Samuel y lo tire al piso con rabia, camine directo a la cama, me acosté de lado y espere, espere tanto que creo y pasaron horas, pero la rabia y el dolor que sentía no me dejaron dormir.
Escuche la puerta abrirse y de un salto me levante, iba a enfrentarlo, iba a golpearlo por ser un bastardo.
— pensé que dormías — me dijo.
Yo me acerqué a él y con ganas le di una bofetada, que resonó por toda la habitación, mis dedos quedaron marcados en la mejilla de