Cuando llegamos a la enorme mansión del duque, mi madre me miro, y en sus ojos había una advertencia, que yo capte de inmediato. Después mi padre bajo junto a mis hermanos, para ayudarnos a bajar, yo le ofrecí mi mano a mi hermano y bajé, ignorando por completo a mi padre.
— esto es tan irreal — dijo mi madre con emoción.
Yo la mire, a ella le brillaban los ojos, estaba por completo deslumbrada.
— vamos rápido, no quiero que parezcamos groseros — nos dijo.
Amelia se acercó a mí, yo la miré y le