Tardaron unos minutos en irse. Cuando la pesada puerta del baño cerró, salí caminando a paso lento. Estaba confundida, sin saber si arrojarme como una ingenua paloma, a las garras del amor o huir despavorida. Había esperado toda mi vida por esto, él era la personificación del Eros, tenía todas las cualidades que buscaba en un hombre.
¡AAAHHH! ¡QUÉ DIFICIL ES ENAMORARSE!
Salí corriendo de ese lugar, ya no deseaba pensar más en esta situación, era agobiante. Sin darme cuenta, tropecé con alguien.