Mundo ficciónIniciar sesiónGael Armand estaba sentado en un sofá de cuero frente a una escritura de su sogro, con una cabeza entre sus manos, su aspecto era deplorável: una ropa amasada, una barba de dos días sombreando su mandíbula arroxeada y los ojos inyectados de sangre pela falta de sonido y exceso de alcohol.
— Congelaram minhas contas, Rafael







