—No comiste nada ¿Cierto?
—Claro que no, aunque debo admitirlo que casi lo olvido, caso contrario, estaría en esa filia buscando el baño.
Mientras hace una muesca tratando de contener la risa que le provocaba el ver tanta gente haciendo fila y con cara de urgencia, con ayuda del personal encargado del bufet las decenas de personas que comieron la ensalada estaban siendo afectadas con males estomacales extraños, producto de uno de los ingredientes secretos.
—¿De qué tanto te ríes? —La ira que se