El camino de regreso al departamento fue casi como una tortura. Pensar que a nadie le importaba lo tenía al extremo molesto, pero una persona más bien una voz vino a su mente, con ella siempre se le iban los malos momentos o estos pasaban a último plano.
—Debería llamarla, la señorita N siempre me hace sentir mejor
Una sonrisa se dibujó en su cara, estaba convencido de que fuera de Elizabeth, la señorita N era la única que podía traerle sonrisas, ni quiera se había percatado que estaba dejando