—¿Cómo estás?
—La verdad, extrañándote, nadie puede derrotarme jugando a las carreras.
—Pero bueno, ya estoy de regreso.
—Tu tono de voz se siente, no sé más. ¿Alegre? Parece que las cosas te están yendo bien.
—No sé si alegre, pero sí me siento mejor que otros días. Bueno, vamos por esa partida, vamos tres a dos y tal vez podamos ver lo que el viento se llevó, la puedo exhibir si conversamos en una reunión virtual, tranquila, sin vernos las caras.
—Así es mejor.
…
—No sé si andas suspirando po