No podría ser verdad, en su cabeza, aquellas palabras, aquella conversación que oyó, daba vueltas una y otra vez.
—¿Quién es ella? No entiendo ni una mierda de lo que ha pasado, pero solo una persona me puede dar respuestas.
No estaba Elizabeth, así que muy a su pesar era Franco quien podía aclarar la oscuridad que reinaba en su mente.
—Tenemos que hablar.
—No tengo nada que hablar contigo, déjame en paz Bastián— Tomando un trago de whisky para luego arrojarlo contra la pared, se sentía frust