—¡Me llamaron, me llamaron!
—Lo sabía — Mientras se recostaba sobre el marco de la puerta que daba a la habitación de Elizabeth.
—Gracias por prestarme tu teléfono como número de contacto, pero suenas muy seguro, con esa cara de quien no rompe un plato, me dice que algo has hecho.
Antuhant puso cara de ofendido, se llevó una de sus manos con la palma abierta sobre su frente.
—Está bien, lo confieso, no iba a dejar que te arrebataran la oportunidad. Me pare en la entrada y distraje a las postula