73. Ignóralos
Después de la tormenta viene la calma…
¿Es eso cierto?
El día anterior, tras el pequeño acontecimiento donde salí huyendo de la oficina, debo decir que pasé el resto del día con Oliver. Decidimos pasarnos el resto del día en casa…
Porque sí…
Ya ese pequeño penthouse se sentía nuestro nido de amor, más cuando confesó que nadie lo había utilizado…
Ese día Oliver se fue temprano. Pierre pasó por mí. Al entrar a la oficina, mis zapatos —los cuales eran más bajos— resonaban. Mi vientre ya se estaba m