CAPÍTULO 30
Gabriel Ford
No quiero perderla, no quiero que se aleje de mí y sé que el culpable de que todo esto se haya salido de control soy yo y solamente yo. Sandara mira mi habitación con tanto detenimiento y puedo jurar que sus ojos brillan al ver las pinturas que he creado con mis propias manos colgadas en la pared de mi lugar secreto. Sus brazos rodean su pecho y desde aquí puedo notar como tiembla un poco, camino hasta mi closet en busca de una chamarra que la ayude a combatir el frío d