—¿Qué dijiste?
El rostro de Nelson cambió al instante. El médico, visiblemente incómodo, empezó a balbucear mientras intentaba explicar lo que había sucedido ese día.
Y al terminar, se apresuró a justificarse:
—Señor Braga, no era mi intención ocultárselo. Es que la señora compró directamente el hospital. Yo... no tuve más opción que seguir sus órdenes. No me atreví a decirle nada.
Intentaba defenderse, pero Nelson ya no prestaba atención.
Retrocedió tambaleándose, como si hubiera recibido un go