Ivana quedó paralizada. Nelson… había muerto.
Ese día, en el cementerio de Lumora, frente a la tumba, Ivana miraba la foto en blanco y negro de Nelson, con una mezcla de sentimientos difíciles de identificar.
Jamás imaginó que, después de aquella despedida seis meses atrás, la próxima vez que lo vería sería de esa manera.
Su madre, al notar la expresión en su cara, no pudo evitar hablar:
—Ivana, ¿me culpas a mí? —dijo con voz baja.
—En su momento, Nelson sí te envió un mensaje. Dijo que si no a