En realidad, yo tenía la misma duda. La empleada en la cafetería sonrió y dijo:
—Probablemente se fijaron en tu apariencia. Y no es para menos, tienes ese aire de secretaria. Mira tu cara, es muy bonita.
¿Ahh? ¿De verdad fue esa la razón?
Pues entonces, debo agradecer a mis padres por haberme dado una buena cara.
—No le hagas caso —murmuró la empleada que me guiaba.
—En nuestra empresa no faltan caras bonitas. Si no haces bien tu trabajo, al final te despedirán.
Apreté los dientes, s