Volví a mirar cada detalle del apartamento.
Por el lugar y la decoración, la novia de mi hermano parecía ser una muchacha ordenada y de buen gusto.
Si no fuera porque ya me había dejado plantada varias veces, no dudaría de ella.
Pero igual, ya casi iba a conocerla de verdad.
Con esa idea en la cabeza, miré hacia el cuarto principal.
En ese momento vi a mi hermano salir con la cabeza baja y desanimado.
Más o menos podía imaginarme lo que pasaba.
Me acerqué y sonreí un poco.
—No está, ¿verdad?
Él