Capítulo 592
No respondí nada.

Mateo me tomó de la mano y me llevó afuera.

Desde la habitación todavía se oían los gritos de Camila, llenos de dolor y rabia, un sonido realmente perturbador.

Yo también sentía cierta inquietud. No podía dejar de pensar en que Camila había perdido el control y me preocupaba lo que pudiera hacer.

Salí de la casa, con mil cosas en la mente.

Miré a Mateo y noté que él también estaba pensativo, con los labios apretados, sin decir una palabra.

Sin decir nada, encendió el auto, y sa
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