Antes, siempre pensé que ya me había divorciado de Mateo. Cuando mamá preguntaba por estas cosas, al menos podía decir que ya no éramos nada.
Pero ahora… ¿qué se supone que debía responder?
Si digo que no tengo nada que ver con él, estaría mintiendo, porque legalmente todavía somos esposos.
Si digo que sí, ¿cómo explicar todo lo que ha pasado entre nosotros?
Mi madre me miraba con preocupación:
—Aurorita, tú eres lo que más me preocupa. En lo que a mí respecta, Mateo es un buen hombre, alguien e