Pero para cuando lo noté, ya era demasiado tarde. Me mentí a mí misma, diciéndome que quizá solo estaba exagerando.
Después de todo, Michael no tenía motivos reales para odiarme. No debería hacerme daño, no tendría sentido.
Pero fui ingenua. Subestimé la maldad de la gente… y sobrestimé el poco cariño que alguna vez hubo entre nosotros.
Ahora que lo pensaba, si en serio quería vengarse de Mateo, era lógico que me usara a mí.
Aunque todos supieran que Mateo no me quería, también sabían que yo era