Siempre fue cruel conmigo. Mateo nunca me trató bien.
Incluso en la cama, parecía más un castigo que otra cosa, pura fuerza y cero cariño.
Pero, muy dentro de mí, yo siempre pensé que nunca llegaría a matarme de verdad.
Hasta ahora.
Porque esta vez… sí sentí que estaba cerca de la muerte. Vi esa mirada, como si de verdad tuviera ganas de matarme.
Esta vez... parecía que de verdad quería acabar conmigo.
Callado, me observó unos segundos, luego apartó la vista y entró al cuarto sin mostrar ni una