Justo cuando bajaba del departamento de análisis con el informe falso que me había conseguido Javier, me topé de frente con Mateo, que venía subiendo.
En su mirada se notaba un rastro de impaciencia… ¿y ansiedad?
—¿Por qué tardaste tanto con los exámenes? —preguntó, mirándome con ojos que me veían hasta el alma.
Apreté el informe y respondí, apretando los labios:
—Con tantos estudios, era normal que tardara un poco.
—¿Y los resultados? ¿Hay algún problema?
No sé si era mi imaginación, pero su vo