Al verlo tan ocioso, como si no tuviera nada mejor que hacer, no pude evitar querer reír.
Waylon volvió a hablar, con un leve tono de queja:
—No es por nada, pero lo de anoche fue tremendo espectáculo… y ni siquiera me invitaron a participar. Qué poca consideración.
Puse los ojos en blanco, sin palabras.
Anoche casi me muero del susto, y en su boca todo se convertía en un “juego divertido”. De verdad que no había quién lo entendiera.
No pude evitar decir:
—Anoche no había un “papel” adecuado par