Mateo me empujó, mientras me miraba:
—Aurora...
—Ellos... Ellos me dieron algo, yo... me siento tan mal...
Mateo respiró profundo, como si estuviera luchando por controlar su rabia.
Me gritó:
—¿Ellos te dan algo y tú lo tomas? ¿Y si era veneno, lo habrías tomado también? ¿Por qué siempre eres tan descuidada, tan boba? Aurora, de veras, si te hubieras muerto, te lo habrías ganado.
Me gritó con tal furia, parecía haber llegado a su límite.
Llorando, sacudí la cabeza, tirando desesperadamente de lo