Allí, Waylon parecía realmente enfadado. El puño que tenía apoyado sobre la mesa se apretaba y aflojaba una y otra vez.
Al cabo de un rato, se levantó de golpe, tomó los platos de la mesa y se dispuso a tirarlos.
Mateo lo detuvo de inmediato y le arrebató el plato de las manos.
—¿Qué haces? ¿Vas a desperdiciar la comida?
—¿Y qué? ¿Te la vas a comer? —Waylon alzó una ceja con una mueca burlona.
Mateo no respondió a la provocación. Solo sopesó el plato en su mano y dijo con calma: —Espera, voy a i