Capítulo 2108
Seguían perdiendo el tiempo con esa falsa cordialidad… Quién sabía cuánto más pensaba quedarse ese viejo zorro.

Volví a mirar de reojo a “Darío”, y el corazón se me apretó con dolor.

Estaba tan herido y ni siquiera había sido tratado, y aun así llevaba todo este tiempo sosteniendo el papel de Darío.

Cuanto más lo pensaba, más angustia sentía y el pecho me dolía cada vez más.

Mientras me repetía una y otra vez que ojalá ese viejo se largara de una vez, el señor Felipe de pronto volvió a mirarme.

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