Se acabó… ¿Habían descubierto a Mateo o no?
El segundo piso era apenas un espacio diminuto. Si los guardaespaldas registraban todo, él prácticamente no tendría dónde esconderse, y encima estaba gravemente herido.
Si de verdad lo atrapaban, ¿qué iba a hacer yo? ¿Con qué excusa podría salvarlo?
Por un instante, incontables escenarios terribles pasaron por mi cabeza, y mi corazón volvió a apretarse.
A medida que los pasos en el pasillo se acercaban, me quedaba rígida en mi sitio, aferrándome con fu