—Es que ni siquiera puedo cargar esa caja, y gastarla tampoco me la voy a acabar —le dije—. Así que pensé en hacer alguna inversión, pero como no tengo otras habilidades, se me ocurrió ver si podía hablar con Waylon para entrar como socia en su edificio de artículos de lujo.
Esa excusa me la había enseñado Mateo. Anoche, cuando dijo que iba a llamar a Waylon para que viniera a hacerse pasar por Darío, le pregunté qué pretexto usaríamos para traerlo, porque, después de todo, cuando Waylon viniera