Después de escuchar toda la historia de Jeison, la señorita Alma no mostró ninguna emoción.
Solo bajó la mirada y empezó a jugar con el arma entre los dedos.
—Entonces, según lo que dices, ¿la responsable de la muerte de toda tu familia es esta mujer? ¿Y todas las humillaciones y torturas que le has hecho pasar en el camino han sido para vengar a tus seres queridos? —habló con indiferencia.
Jeison asintió, muy serio.
—La odio hasta el punto de querer arrancarle la piel y el corazón. Pero eso ser