Esta vez, Jeison se quedó completamente pasmado un segundo.
Luego miró a la señorita Alma sin poder creerlo.
Aun así, él es fuerte: en apenas unos segundos, su cara volvió a recuperar la calma y la tranquilidad de antes.
—Cariño, esto que estás haciendo…
—Solo quiero que me lo expliques —lo interrumpió la señorita Alma—. Si no fue por Camila, entonces dime: ¿por qué trajiste desde tan lejos, desde la ciudad de subastas, a una mujer que ni siquiera conocías? ¿Por qué te tomaste tanto trabajo para