Me incliné, confundida, a punto de preguntarle qué pasaba, cuando Valerie me hizo una seña para que guardara silencio. Cerré la boca al instante.
Valerie sonrió, tranquila, y dijo por el celular:
—Ah, ya veo, señor Bernard.
Sentí muchos nervios.
¿Señor Bernard?
¿Mateo?
Vi la reacción de Valerie y supe que era él.
¿Qué hacía Mateo llamándola?
Valerie me miró de reojo y puso el altavoz.
Contuve la respiración mientras miraba el celular.
La voz de Mateo, más grave que nunca, se escuchó fuerte:
—¿Sa