Me sorprendí un poco y no podía creer lo que escuchaba.
Pregunté:
—¿Qué tal? ¿Él aceptó invertir o nada?
—Sí, esta mañana mandó a su asistente con el contrato para que lo firmaras —respondió Michael, y se quedó en silencio un momento, como si tuviera algo más en mente.
—Aurorita, sé sincera... anoche, ¿le prometiste algo a ese tipo?
—No, claro que no —contesté sin dudar.
—Él no me pidió nada.
—¿Entonces cómo acepto tan...?
—Quizás te guarda cariño, después de todo son hermanos—le dije.
Michael s