Estaba sentado en una de las sillas del pasillo, mirándome fijamente, como si hubiera estado esperándome.
En cuanto Alan lo vio, se enfureció.
—¿Por qué está por todas partes en este hospital? Además, ya te reconciliaste con Mateo, ¿qué más quiere? —dijo con desprecio.
Mientras hablaba, Javier lentamente se paró y empezó a caminar hacia mí, aunque se notaba que le costaba moverse.
—Quédate aquí, yo voy a encargarme de él —dijo Alan molesto.
Lo detuve de inmediato.
—Ve tú al auto. Solo quiero d