Él colgó el teléfono en cuanto terminó de hablar.
Me dejó extrañada.
¿Escapar de la boda? Eso era imposible; de lo contrario, ¿cómo iba a castigar a Camila? Aunque, viéndolo bien, ya no importaba mucho si me escapaba o no. De todos modos, la boda no iba a poder realizarse como debería.
Tal como dijo Javier, la maquillista y la estilista llegaron muy pronto. Desde que Camila le había gritado así a mi padre hacía un rato, él se quedó parado en el patio esperándome, muy obediente. Pensaba ir conmi