Michael y yo íbamos sentados atrás.Me miró y con un tono de disculpa dijo:
—Perdón, Aurorita. Pero esta vez necesito que me ayudes con tus contactos.
—No tienes que disculparte. Al final, nos hiciste un favor enorme a mi papá y a mí —le contesté.
Me quedé pensando un momento y luego agregué:
—Pero, para ser sincera, no soy tan cercana a Alan. No puedo asegurar que logre conseguir algo.
—No te afanes, haz lo que puedas —dijo Michael mientras me daba un golpecito en el hombro, con esa expresión cá