—Además, tengo que ir a ver a mi amigo cuanto antes. Con permiso.
Dicho eso, caminé rápido hacia el ascensor.
Era evidente: Jeison no venía con buenas intenciones.
No sabía qué tipo de tormenta pretendía levantar en Ruitalia, pero esperaba que no arruinara mi plan de vengarme de Camila.
Por suerte, la carta de Bruno ya estaba firmemente en mi mano.
Cuando Bruno saliera con todas esas pruebas para testificar contra Camila, por mucho que ella tratara de defenderse, no iba a poder hacerlo.
Cuando p