Al instante, escuché la risa arrogante de Waylon:
—No hace falta que mires, mis hombres están muy bien ocultos, no los vas a detectar.
Es decir, durante este tiempo las personas de Waylon todavía seguían vigilando cada movimiento de Mateo.
Conteniendo el odio en mi pecho, le pregunté con voz indiferente:
—¿Te parece interesante?
—Sí, claro que sí, es muy interesante, más de lo que imaginas... ja, ja, ja, ja...
Waylon se rio como un maníaco.
No quería escuchar más de sus tonterías, así que fui al