Ya estaba casi segura de que la abuela Bernard tenía Alzheimer, y que todo lo que pasó antes fue un malentendido.
En ese momento, la madrastra de Mateo quiso aprovechar la situación para dejarme peor.
Suspiró y se acercó a Mateo, diciendo con tono dramático:
—Ay, aunque no me llevo bien contigo, siempre respeté a la abuela, y lo sabes. Yo ya le había dicho que está enferma, le pedí que no le faltara el respeto. Pero no me hizo caso, y hasta fue capaz de romperle el brazalete. ¡Seguro lo hizo a p