Incluso la señorita Alma, que había estado tantos años a su lado, no había encontrado ninguna prueba de que el señor Felipe hubiera asesinado al primer y al segundo señor de la familia Morales.
Ese hombre era aterradoramente meticuloso.
Al pensar en eso, sentí cómo una sensación de frustración e irritación crecía dentro de mí.
—Entonces… ¿No será muy difícil enfrentarnos a él?
Si no lográbamos ayudar a Pedro y a la señorita Alma a deshacerse del señor Felipe… Mateo y yo tampoco podríamos salir d