Narra Beatriz
El lunes llegó ― para nuestro pesar― por lo que nos levantamos muy temprano y después de terminar de vestir a los niños y darles su desayuno, nos dirigimos a casa de Esmeralda para dejar allí a Thommy y seguir nuestro camino rumbo al hospital.
Al llegar, nos anunciamos con la secretaría que nos hizo pasar al área de oncología. Esta era una sala grande y espaciosa. En ella había unos sillones de color azul, con una mesa pequeña en el centro, en uno de los costados también había una