POV: Nahya
Un año había pasado desde la última vez que sentí la lluvia de mi antigua ciudad. Mi vida en Nueva York era estricta, de consecuencias y disciplina. El dolor por Tyler se había calmado, pero no se había ido del todo; ahora era combustible, la tinta que llenaba cada página que escribía. Él estaba en mitad de su programa de tres años en Londres, mientras yo estaba a punto de cerrar el mío.
Mi refugio se encontraba en el amor constante de mi familia y amigos. Sofía, mi madrastra, con su calma imperturbable; mi hermana pequeña Naychel, que llenaba de risas nuestras tardes y mi padre, siempre firme a mi lado. Ellos me sostenían sin pedir explicaciones, solo recordándome que estaba bien ser yo misma. Mis amigos de Nueva York y de la ciudad que dejé atrás también eran un ancla; mensajes, llamadas, bromas y recordatorios de comer bien, ellos me mantenían conectada con la vida, con la risa y con la realidad.
La rutina universitaria consumía las mañanas, pero las tardes eran solo mías