CAPÍTULO 26: LA PAZ INTERIOR, TIENE PRECIO.
POV: Nahya
Nueva York era un torbellino constante, y yo me perdía en él con gusto. Cada calle, cada sonido, cada esquina me recordaba que estaba viva. No había tiempo para el pánico; no había espacio para quedarme estancada, solo había movimiento, pasos que dar, personas que conocer.
Mis días empezaban temprano, me levantaba con la luz del sol entrando por la ventana, desayunaba rápido y caminaba hacia la universidad. Las calles estaban llenas de gente apresurada, taxis que pitaban, vendedores