La sala parecía quedarse en silencio, como si el tiempo se hubiera detenido.
Mi padre me abrazaba fuerte, temblando igual que yo, como si tuviera miedo de soltarme y descubrir que todo era un sueño.
—Mi pequeña… mi princesa… —susurraba una y otra vez, con la voz rota, mientras sus manos temblorosas acariciaban mi cabello.
Yo lloraba como no había llorado en años, desahogando en ese abrazo todos los miedos, todas las noches solas, todas las veces que soñé con este momento y creí que jamás lleg