Mundo ficciónIniciar sesiónA los diez años, admití que me odiaba a mí misma por ser si ple mente yo. No aprendí nada más sobre ello.
A mis doce años, casi trece, mis tíos nos visitaron y aprendí que, aunque fuera una niña, tenía el poder de provocar con tal solo mi propia piel y existencia.







