Mundo ficciónIniciar sesiónA mis siete años, casi ocho, fue la primera vez que desee desaparecer para siempre.
Ese mismo día me habían dado una manta color gris que era rasposa, pero que abrigaba muy bien. Me la dieron para que dejara de temblar, aun cuando no hacía nada de frio esa tarde. A mi lado, estaba mi padre, pero a su vez no estaba. El sol estaba por ocultarse, y las luce







