Mundo de ficçãoIniciar sessãoA mis ocho años, casi nueve, creí que iba a morir, y nadie estuvo para mí.
Yo recostada en mi cama mientras miraba el techo con el objetivo de dormir, pero, en consecuencia, empecé a pensar de más. Sin darme cuenta, aquellos pensamientos parecían gritarme que esta tenía que taparme los odios para callarlos. En mi pecho había a







