[FRANCO]
Irme de su casa ha sido casi una tortura, pero bien lo ha dicho ella, yo ya no soy millonario, y si quiero darles el futuro que tanto se merecen, debo esforzarme mucho. Después de haber pasado por el hotel a cambiarme de ropa, he venido a ver a un viejo conocido, alguien que espero que pueda ayudarme a comenzar esta nueva vida que tanta ilusión me da.
—Señor San Marín, bienvenido —me saluda la recepcionista.
—Muchas gracias, tengo una cita con el señor Acosta —anuncia y sonríe.
—Claro,