Capítulo 36. Mi ángel, mi hermosa prometida
Raner intentó sonreír con amabilidad, miró a Maija y pudo leer su intención de querer disculparse para luego retirarse del lugar.
—Hola, Eyra. Espero disfrutes de la velada—La chica sonrió y le devolvió el saludo—. Señor Helge, ahora si me permite —tomó la mano de Maija y continuó su camino.
—Oye, ¿no crees que fuiste muy grosero? —Él se detuvo.
—¿Querías que me quedara a conversar con la chica? —Ella pensó en su respuesta—. Mejor vamos —dijo él sin darle lugar a contestar.
—¿Qué fue eso qu