Capítulo 44. Tenemos un acuerdo
Algunos días después.
Hedda corrió a sus brazos apenas lo vio llegar.
—Cuidado, bella, puedes lastimarte.
—Sé que no dejarías que eso suceda.
—Tienes razón. —Erik la había atrapado en sus brazos sin que tocara el suelo mientras la besaba y por supuesto que nunca volvería a permitir que algo le hiciera daño, ni siquiera él. Todo el tiempo ella se había mantenido en calma mientras esperaba por él. En parte, era su confianza en su esposo y, también sabía que su padre le daba algún té que la ha