Capítulo 35. Reencuentro
Hedda despertó por las caricias y besos en su espalda. En la última semana había sido todo un reto despertar temprano, pero no se podía quejar porque la forma en como su esposo la despertaba cada mañana era la manera más dulce que podía haber. Habían vivido la mejor semana de sus vidas. Erik le había demostrado que de verdad la amaba, podía sentirlo, aunque no se lo había dicho, aún.
—Despierta, mi bella —escuchó decir a su esposo.
—Uhm —fue la respuesta de ella. Si por ella fuera se quedaría